Precisión profesional en acero inoxidable
Construido para soportar las condiciones más severas, este sensor térmico tipo K destaca por su acabado robusto en acero inoxidable. Su blindaje metálico protege el elemento sensor contra la oxidación prematura y los impactos directos en el vano motor, asegurando una conductividad térmica óptima hasta los 1300 °C sin degradación de los materiales estructurales.
- Estabilidad de lectura superior gracias al emparejamiento termoeléctrico calibrado.
- Longitud de 5 metros que elimina empalmes intermedios propensos a interferencias.
- Resistencia mecánica superior frente a vibraciones constantes de motores de combustión.
Invierta en un componente de medición fiable que responda con exactitud en picos térmicos elevados, garantizando diagnósticos certeros.